martes, 16 de febrero de 2010

La maja desnuda

2 comentarios:

Álvaro Devesa Quintas dijo...

La Maja Desnuda: obra de Francisco de Goya (1790 - 1800), perteneciente al Neoclasicismo. Óleo sobre lienzo 97 cm × 190 cm, conservado en el Museo del Prado.
El cuadro formó pareja con La Maja Vestida, datada entre 1802 y 1805. En ambas pinturas se retrata de cuerpo entero a una misma hermosa mujer recostada plácidamente en un lecho y mirando directamente al observador. No se trata de un desnudo mitológico, sino de una mujer real. Se ha especulado con que la retratada sea la Duquesa de Alba, pero no hay pruebas definitivas que lo demuestren.
En el diseño de este cuadro el dibujo es decisivo, por ese motivo y por el predominio de una gama cromática fría se nota la influencia del neoclasicismo. Aunque se ubica dentro de la estética del neoclasicismo, como otras del mismo pintor, esta obra de Goya es audaz y atrevida para su época, como audaz es la expresión del rostro y actitud corporal de la modelo, que parece sonreír satisfecha y contenta de sus gracias. Más aún, es la primera obra de arte en la cual aparece pintado el vello púbico femenino, lo cual resalta el erotismo de la composición. Cabe destacar la particular luminosidad que Goya da al cuerpo de la desnuda, luminosidad que contrasta con el resto del ambiente.

Anónimo dijo...

Alfonso Millán Valiente dijo...
La Maja Desnuda de Goya(del Neoclacisismo, Oleo de 97cm x 190cm, conservada en el Museo del Prado)
La Maja desnuda es la primera figura femenina de la Historia de la Pintura que nos muestra el vello púbico, poniendo de manifiesto su originalidad. Además, no es ninguna imagen mitológica sino que es una mujer de carne y hueso, una imagen moderna como más tarde haría Manet en su Olimpia. Por eso, la Maja Desnuda tiene tanto éxito entre los numerosos visitantes que la observan en el Museo del Prado, junto a su compañera, la Maja Vestida. Sobre ella se han escrito una ingente cantidad de líneas que no han hecho sino aumentar la incógnita de su realización. En 1800 aparece citada en el gabinete de Godoy, por lo que sería anterior a esa fecha. Los tonos verdosos y blancos empleados por Goya corresponden a los utilizados en las obras de los últimos años del siglo XVIII como el retrato de Jovellanos o el de Josefa Bayeu. Algunos especialistas adelantan su ejecución hasta la época de los Duques de Osuna y sus hijos. Pero ahí no quedan las incógnitas ya que también desconocemos quien las encargó. Todo hace apuntar a que ambas Majas fueron encargadas por Godoy para decorar su despacho junto a la Venus del espejo de Velázquez y otra Venus de la escuela veneciana del siglo XVI, manifestándose el gusto del valido de Carlos IV por las pinturas de desnudos femeninos, así como su poder, debido a la persecución que conllevaban estas obras, pero Godoy no tenía nada que temer; era el hombre más poderoso del país.También se apunta la posibilidad legendaria de que la Maja sea la Duquesa de Alba, Dª. María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Alvarez de Toledo, con la que Goya estaba estrechamente unido al enviudar ésta y trasladarse juntos a Sanlúcar de Barrameda. Bien es cierto que su rostro no corresponde con el de las Majas, pero es evidente que los rostros son estereotipados, como ya hacía en los cartones para tapiz, precisamente para que no la reconociésemos abiertamente. Incluso se ha llegado a decir que es el rostro de la Duquesa visto desde abajo. El Duque de Alba exhumó los restos de su antepasada en 1945 para intentar quitar veracidad a esta leyenda porque el cuerpo de la Maja sí corresponde con el de Dª. Cayetana, con sus huesos pequeños, su cintura de avispa y sus grandes y separados senos. La postura provocativa de la Maja podría incluso sugerir que estamos ante una prostituta de alto postín, que se ofrece al mejor postor.